martes, 17 de agosto de 2010

Una dulce naranja.

Ayer me pasó algo muy extraño, pero con una gran lección y un dejo dulzón.
Fue igualito que en las clásicas películas románticas de dos protagonistas, simples, pero conmovedoras, y justo me pasó a mi, curioso.
Hicimos parar el taxi al mismo tiempo con un chico, él por seguir las normas de trato social, caballerosamente me cede el privilegio de tomar un taxi de noche, con frío,
un nudo en la garganta y enormes ganas de llegar a casa pronto.
¿ Dónde vas? -le pregunté- mientras me abría la puerta.
A ocho cuadras -me responde-
¡súbete! le dije, yo voy una cuadra más allá.
Una mirada de agradecimiento me dió, yo por cordialidad esbocé una sonrisa, pero en ese minuto lo que menos quería era sonreír, el nudo en la garganta permanecía sin dejarme tragar saliva.
¿Estás bien? -me preguntó-
Ahora camino a casa, sí. Hay cosas en la vida que uno no puede manejar, por decir verdades reales y apelar ante las injusticias he debido tragarme un mal rato, pero estaré bien, hice lo que tenia que hacer.
Fue tan corto el trayecto que sólo eso alcanzamos a decir y me dice ¿quieres fumar? ok. Nos bajamos, caminamos, saque mi cigarro y él ya tenía la llama de su encendedor presto para comenzar a fumar una conversación en donde ambos teníamos cosas que decir y que vomitar, como si nos hubiésemos conocido toda la vida. Mientras me hablaba yo pensaba en las coincidencias, en que cada situación en la vida tiene su engranaje prefecto y que nosotros no lo logramos ver, pero está, es ahí donde está el viejo dicho "todo pasa por algo" pues yo alivié mi nudo en la garganta y él me contó sus sueños , esperanzas y una pequeña tristeza que llevaba acuesta dignamente, pero con muchas ilusiones por delante.
El seguía hablando mientras me ponía en sus zapatos, pensaba en todas las historias que uno se pierde por ir caminando rápido, sin prestar atención a lo que pasa al alrededor mirándonos el ombligo cabeza gacha, cómo si nuestras cosas son lo más importante.
¿te gustan las frutas? -me dijo-
Lo miré extrañada -sí me encantan-
Toma para ti -y me entregó una naranja-
Llegue a casa con una naranja en mi mano,desahogada y una moraleja:
Cada persona lleva consigo una naranja, algunas dulces, otras ácidas y unas pocas amargas y las vamos entregando a quienes nos topamos en el camino, si tú al final del día saboreas una de ésas dulces, es porque alguien te la entregó en forma de agradecimiento por algo que tú le diste, ya sea amor, tiempo, comprensión, una mirada, un gesto amable o una palabra de aliento. Pero si llegas al final de tu día a casa con una naranja amarga tienes una misión al día siguiente, levántate mirando a tu alrededor quién necesite algo de ti y te aseguro que puedes llegar con más de una naranja muy dulce, incluso hasta puedes tener vaso completo de jugo sabroso al final del día y créeme que será una deliciosa inyección de vitamina para el alma.



1 comentario:

Wilhelm Willeke dijo...

que rico, a mi me encantaría poder tener esa naranja